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Sabemos que a todos nos llegará ese momento, esa es nuestra naturaleza. Nuestros cuerpos dejarán de funcionar, dejarán de vivir, en el caso de estas celebridades ya pasó, se nos adelantaron.

Farrah Fawcett murió por cáncer. Luchó y se medicó; pero nada pudo en contra de su muerte. Ni su fama, ni su dinero, ni su belleza fueron suficientes para darle vida.

David Carradine falleció en un cuarto de hotel, lejos de su casa (trabajando en una película), solo, desnudo y ahorcado. Una muerte vergonzosa, ya sea que haya estado solo o acompañado en una sesión de erotismo. Si fue solo, entonces se estaba masturbando y, ahora, comprendo que la masturbación mata. ¿Alguien pensaba que no? Bueno, el placer por el placer si. Hedonismo puro. Pensar que era un hombre que practicaba las artes marciales y sabía manejar las emociones. Se le fue el control y falleció, murió. Ni su fama, ni su dinero, ni sus conocimientos le sirvieron de algo.

Michael Jackson… Toda una celebridad por sus records y conciertos; pero también por sus escándalos.

Algunos medios dicen que fue un infarto al corazón, otros que fue un paro respiratorio, hasta ahora, mencionan que su familia opina que fue el exceso de morfina.

Sale a relucir que se le inyectaba una dosis diaria de Demerol (morfina), que se aplica cuando hay dolor de mediano a grave. El caso es que murió y al parecer por excesos.

¿Tuvo éxito Michael Jackson? Si, y debió pagar un costo muy alto.

Muchos lo prefieren recordar con su tez morena y su baile “moonwalk”.

La tez blanca y el rostro afeminado, los escándalos sexuales, el dormir con niños y sus excesos psico-emocionales no son lo que quisieran ver ahora.

Ni su fama, ni su dinero (que creo ya no tenía mucho), ni las cirugías le sirvieron de mucho.

Estos son los ídolos de muchos. Los anteponen más que a Dios.

Necesitamos aprender a amar a Dios, conocer a Dios y no proyectar nuestra necesidad de honrar a alguien en una persona como las grandes luminarias.

Los medios se desbordan con la noticia.

Los fans se reúnen a lamentar la muerte de su ídolo, de sus ídolos.

¿Dónde está Dios?

Ni la fama, ni el dinero, ni el poder, ni la celebridad te dará la vida eterna.

Me pregunto: ¿Qué se llevaron estas personas? ¿Dinero, fama, poder o placer?

La respuesta: ¡NADA! Todo es vanidad

Eclesiastés 1:14 RV60
(14)  Miré todas las obras que se hacen debajo del sol;  y he aquí,  todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.