En una conferencia de prensa, dos organizaciones abortistas presentaron hoy el trágico caso de una adolescente violada que resultó severamente discapacitada después de una operación a la columna, como nueva bandera a favor de la legalización del aborto en Perú.

Las representantes de Promsex, la peruana Susana Chávez, y de la transnacional Center for Reproductive Rights, la lobista chilena Lilian Sepúlveda, anunciaron que se presentará una demanda contra el Estado Peruano ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de las Naciones Unidas (CEDAW, por sus siglas en inglés).

El drama de la adolescente, identificada solo como L.C., comenzó a fines del año 2006. Cuando tenía 13 años, la menor fue violada y dos meses después intentó suicidarse lanzándose del techo de su casa, en uno de los barrios más pobres de Lima.

La caída le produjo un severo daño en la columna y requería una operación a la que no fue sometida en ese momento porque –afirman las representantes abortistas– los médicos encontraron que estaba embarazada de ocho semanas. La joven tuvo un aborto espontáneo a las 17 semanas, se programó su operación correctiva, y según la nota de prensa, la operación “no tuvo el efecto esperado” y la adolescente “tiene insensibilidad en el 90 por ciento de su cuerpo, no acude a la escuela, no controla esfínteres y le tienen que practicar cuatro cateterismos al día para eliminar heces y orina”.

Los grupos demandantes no han divulgado los detalles del caso, ni los nombres de los médicos protagonistas, solo se sabe que ocurrió en el Hospital Daniel Alcides Carrión del Callao entre febrero y julio de 2007.

Susana Chávez, de Promsex, afirmó que “esperamos que se declare la responsabilidad internacional del Estado peruano por haber vulnerado los derechos de L.C.; además de exigir que sea el mismo Estado el que inicie una investigación para sancionar a los que resulten responsables por este hecho”.

Carlos Polo, director para América Latina del Population Research Institute, explicó a ACI Prensa que “los promotores del aborto están manipulando el drama de L.C. para introducir de contrabando que uno de sus derechos es abortar. A cualquiera podría impresionar un caso como el de L.C. Está hecho para eso, para impresionar. Esto cambia radicalmente cuando se sabe que es una estrategia. No es coincidencia que Lilian Sepúlveda, una de las autoras de la estrategia, se encuentre en el Perú. Escogen casos dramáticos de adolescentes que mantienen ocultas, donde nadie tiene acceso a la información para que solamente escuchemos su versión de los hechos.

“En el caso de la niña Rosita en Nicaragua, el tiro les salió por la culata. Años después de hacer propaganda del caso, mantener oculta a Rosita e inculpar a un padre de familia costarricense como violador, resultó que la niña fue violada por el padrastro que había acompañado a las feministas a promover el derecho a abortar por todo el mundo. Y Rosita terminó siendo doble víctima: del padrastro violador y de las feministas”.

“Mientras no se conozca la historia clínica detallada del caso de L.C. no se puede saber qué ocurrió y por qué no fue intervenida quirúrgicamente tras la caída. Si su vida estaba en riesgo, los médicos debieron haberla intervenido aún considerando que como resultado de esa intervención podría perder al bebé. Esto no significa practicar un aborto, sino que ante una situación límite se debe buscar salvar ambas vidas”.

“Las autoridades deberían tomar cartas en el asunto. L.C. no está en buenas manos”, concluyó.

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