1. ¿Qué es el celibato?
Célibe viene del latín “caelebs” que significa no casado. Es la condición de la persona que no ha contraído matrimonio.

2. ¿Es lo mismo el celibato y la virginidad?
Son palabras sinónimas. Desde el punto de vista teológico, la virginidad equivale a celibato pero desde el punto de vista jurídico o en lenguaje normal, la virginidad es para las mujeres y el celibato es para los hombres.

Por virginidad suele entenderse un estado físico, o de soltería, pero es más rica que esto. Es una virtud (no solo un estado) nacida de la voluntaria decisión y de la gracia de Dios por la cual se renuncia para siempre y por amor a Dios el ejercicio de la sexualidad. No es sólo una realidad física, sino sobre todo, una conducta, una decisión, por tanto, es una virtud.

3. ¿En qué se diferencia el celibato de la castidad?
El celibato es no contraer matrimonio, la virginidad es no tener contacto sexual y la castidad es la virtud que tiene como finalidad el dominio racional y moral sobre el instinto sexual. Esta virtud es indispensable para que el hombre tenga armonía entre el cuerpo y el alma.

4. ¿Por qué la Iglesia recomienda el celibato?
No es un dogma de fe. La Iglesia no defiende el celibato como una necesidad absoluta sin embargo lo ve como un don de Dios y el mejor medio para la vida sacerdotal. Jesucristo, Fundador y Cabeza de la Iglesia recomendó el celibato por el Reino de los Cielos. (Mt. 19,12).

5. ¿Desde cuándo se vive la práctica del celibato?
Jesucristo fue célibe. La Virgen María fue virgen antes, en y después del parto, San Juan y San Pablo fuero célibes. Los Santos Padres, en los primeros siglos, exaltan unánimemente la virginidad. El Concilio de Elvira (295 y 302) manda que los obispos, sacerdotes y diáconos sean célibes y en 1123, con el primer Concilio de Letrán se reglamentó por primera vez el celibato para los clérigos.

6. ¿Cuáles son las distintas formas de celibato?
El celibato apostólico de los laicos (hombres o mujeres), el celibato consagrado de los religiosos (hombres o mujeres) y el celibato sacerdotal (solo hombres).

7. ¿Existen sacerdotes católicos casados?
En las iglesias orientales el celibato es sólo obligatorio para los obispos y los monjes. Respecto a los sacerdotes, el matrimonio contraído después de la ordenación es ilícito e inválido; pero se les permite el uso del matrimonio anterior a la ordenación. Lo mismo ocurre con los conversos del anglicanismo.

8. ¿El celibato es superior al matrimonio?
El don del celibato es en sí mismo superior al matrimonio por razón del vínculo singular que tiene con el Reino de Dios. San Pablo escribe que el motivo del celibato es el trato con el Señor sin distracción. El amor a Dios y la misión apostólica son inseparables e intrínsecos el uno al otro. El amor a Dios comporta la participación en su misión.

9. Con el celibato se puede decir que ¿se está despreciando la vida matrimonial?
El celibato no es un desprecio de la vida matrimonial, al contrario la Iglesia llama al matrimonio sacramentum magnum (sacramento grande). La vida matrimonial es también vocación. El celibato también está al servicio del matrimonio, de la familia y de la educación de los hijos.

10. ¿Cualquiera puede ser célibe?
Cuando se trata de seguir a Dios en una vida de entrega es necesaria la llamada de Dios y la autorización de la Iglesia. La llamada es una invitación: “el que quiera venir tras de mi…”Nadie está obligado a ser célibe, ni tampoco a ser sacerdote. También dice el Señor en los Evangelios: “el que pueda entender, que entienda” La Iglesia confiere el sacramento del orden a aquellos que han recibido el carisma de la perfecta continencia y libre y responsablemente, se comprometen a custodiarlo y cultivarlo.

11. ¿El que vive en celibato está reprimido?
El que vive el celibato para seguir un camino de entrega a Dios no es una persona reprimida o triste, es una persona enamorada y llena de vitalidad. El celibato enriquece el corazón y es fuente de fecundidad. La Iglesia no ejerce una “coacción” al celibato sobre los candidatos al sacerdocio; antes bien, exige de ellos una decisión personal con anterioridad a la recepción de las órdenes mayores.

12. ¿Es necesario experimentar el sexo para saber cómo es?
No es necesario experimentarlo para saber lo que se debe saber de él. Hay quienes piensan que sólo el matrimonio es natural para el hombre. Los textos del Nuevo Testamento muestran que el celibato es un don gozoso de Dios. Tanto el hombre como la mujer pueden encontrar su realización y perfección a través de él. El motivo es que la perfección del hombre consiste en el amor. Es más perfecto y se realiza más plenamente el que más ama.

13. ¿Es cierto que uno se pierde cosas si se entrega a Dios?
Cuando uno se entrega a Dios renuncia a ciertas cosas que Dios le pide, entre ellas, al matrimonio. Esa renuncia es por un Amor más grande. No hay pérdida sino ganancia. El Señor en los Evangelios habla del ciento por uno y luego la vida eterna. Por cada cosa que uno renuncia el Señor da 100.

14. Los que viven entregados a Dios en celibato ¿tienen deseos sexuales?
Todos los seres humanos tienen deseos sexuales. Tener deseos no quiere decir satisfacer esos deseos y no satisfacerlos no quiere decir estar reprimidos. Los deseos no son una necesidad. Al no ser una necesidad el hombre que rechaza esos deseos por amor a Dios crece en fortaleza y alegría. Es una persona totalmente libre. No se conoce ningún hospital dedicado al tratamiento de personas que han guardado la castidad. En cambio entre las personas que no viven esta virtud abundan los desordenes y las esclavitudes.

15. ¿Los que se entregan a Dios no se divierten?
Los que se entregan a Dios son personas normales que trabajan y descansan. Viven el orden en el trabajo y en el descanso. Se divierten sanamente y procuran siempre hacer agradable la vida a los demás. Son transmisores de paz y alegría.

16. ¿El matrimonio es una necesidad para el hombre?
El matrimonio no es una necesidad para el hombre. El hombre no completa su personalidad con el matrimonio. No siempre es acertado decirle a alguien que se case, como si estuviera en falta al no hacerlo. El hombre necesita ser educado para que desarrolle su personalidad y con la educación el hombre aprende a amar.

17. ¿El hombre solitario necesita para ser feliz de una compañera?
No es acertado ver el matrimonio como una necesidad del hombre o de la mujer. El matrimonio es una vocación de entrega y de servicio que lleva consigo el cumplimiento de una misión. Exige mucha lucha y sacrificio.

18. ¿La mujer que ha perdido un marido necesita casarse con otro?
No es cierto que el hombre o la mujer que enviudó necesite casarse de nuevo, y mucho menos los que se separaron. No es correcto buscarle alguien o aconsejarle que busque, una persona de su gusto, como si fuera una mascota, para que le acompañe. Las personas que toman ese camino pierden los objetivos de su misión, se aburguesan y se repliegan a una vida sin mayor sentido que el de la propia comodidad.

19. ¿Pueden ser santos los que se casan?
La llamada a la santidad es universal. Los que se casan pueden y deben ser santos. El matrimonio es un camino de santidad. El celibato no hace más santo al que se entrega plenamente a Dios. La santidad depende de la lucha, la correspondencia a la vocación y la fidelidad.

20. ¿En el Cielo hay matrimonio?
En el Cielo -donde el hombre alcanzará su perfección plena- “no se casarán ni ellos ni ellas” (Mt. 20,30). El celibato “adelanta la realidad de una vida que, no obstante continuar siendo aquella propia del hombre y la mujer, ya no estará sometida a los límites presentes de la relación conyugal” (Congregación para la Doctrina de la fe, 31-V-204, n.12).

21. ¿El qué consiste la paternidad espiritual del celibato?
La persona entregada a Dios puede dedicarse con una mayor libertad de corazón y de movimiento a las necesidades de la misión apostólica. Estará cerca de mucha gente con una verdadera paternidad espiritual. En otras palabras: el amor de Dios en el celibato es fuente de vida para el Reino de los Cielos.

22. ¿Cómo saber si Dios quiere el celibato?

La inquietud está dibujada en el joven rico del Evangelio pero a diferencia de él la respuesta debe ser sí a Dios. No tener miedo a decir que si. En este tema suelen aparecer muchas tentaciones para no aceptar lo que Dios nos propone. El que es valiente no tiene miedo y se lanza.

23. ¿A qué se compromete el que se entrega a Dios en celibato?
A vivir las virtudes que le ayudan a cuidar su corazón y lograr una madurez en su vida afectiva. Se siempre muy sincero en la dirección espiritual dejándose ayudar con docilidad. Cuidar de que no exista nunca en él una doble vida.

24. ¿Cuáles son los medios para cuidar el celibato?

Vivir una distancia prudente con personas del otro sexo.
• Alejarse de ambientes frívolos o sensuales.
• No estar fuera de la casa en horas avanzadas.
• Confesarse con frecuencia
• Ser moderados en la comida y bebida.
• Guardar la vista y cuidar los detalles de pudor en el vestir.
• Vigilar la influencia que puedan ejercer los medios de comunicación social: cine, prensa, televisión, Internet.
• No visitar lugares indebidos (ciertos espectáculos, reuniones o personas de extraña reputación).
• Desechar la lectura de libros, revistas o diarios inconvenientes.
• Evitar la ociosidad y las ocasiones de pecado.

25. ¿Qué otras ventajas tiene el celibato?
El celibato tiene un sentido eminentemente apostólico. En la educación hay una tradición milenaria de servicio y acierto. “El colegio debe poner los medios para que los profesores y padres de familia tengan un mejor entendimiento de los que es una vocación de entrega plena a Dios” (Educación en ciernes, n. 238). La historia es elocuente al señalarnos valerosos profesores célibes que han dado su vida para educar a la juventud de un modo brillante.

26. ¿Las violaciones al celibato justifican su cuestionamiento?
Las violaciones al celibato, por muy lamentables que sean, no constituyen un argumento contra la ley del celibato, lo mismo que los adulterios no quitan vigencia a las leyes divinas sobre el matrimonio. Al hombre débil hay que ayudarlo a que se levante con la gracia de Dios y sepa ser fiel a sus compromisos.