Los recientes comentarios del Papa Benedicto XVI sobre la necesidad de no centrar las campañas contra el SIDA en el uso de preservativos causaron gran revuelo en la prensa, pero destacados científicos dedicados al tema han salido en defensa del Pontífice y aseguran que su análisis es correcto. Uno de ellos es Edward Green, una autoridad científica de la Universidad de Harvard, quien explicó que aunque los preservativos teóricamente deben funcionar, también podrían “agravar el problema” en África.

Aunque los comentarios del Pontífice le valieron miles de ataques periodísticos e incluso lo llamaron una “amenaza para la salud pública”, Green –autor de cinco libros sobre el tema– considera que la prensa está del lado incorrecto.

Green, que es investigador científico jefe de prevención del SIDA en Harvard, declaró a Catholic News Agency (CNA) que los preservativos no solo no funcionan correctamente sino que podrían estar “exacerbando el problema” en África.

“Teóricamente, los preservativos deben funcionar y teóricamente cierto uso de preservativos deberían ser mejor a ningún uso, pero eso es teóricamente”, explicó Green.

Los promotores de los preservativos suelen citar la falta de una educación sobre los profilácticos como la principal culpable de las altas tasas de SIDA en África, pero Green no está de acuerdo.

El experto –que no se opone al uso de preservativos como un medio adicional– recordó que cuando la epidemia del SIDA atacó África, la “industria” comenzó a usar la enfermedad con el doble propósito de desarrollar una estrategia de marketing para lograr más financiamiento para la distribución de preservativos. De esta manera, “un dispositivo usado en un segundo o tercer grado para evitar embarazos no deseados” se convirtió en “nuestra mejor arma contra el SIDA”, sostiene Green.

Según Green, la comunidad científica admite es que los preservativos disminuyen la tasa de infección del HIV, pero numerosos estudios prueban lo contrario. “No podemos encontrar una asociación entre mayor uso de preservativos y reducción de tasas de HIV” en África, explicó.

Sin embargo, cada vez más estudios coinciden que la difusión de los preservativos falla por un fenómeno llamado compensación de riesgo o desinhibición conductual.

La compensación de riesgo “es la idea de que si alguien usa cierta tecnología para reducir el riesgo, ocurre un fenómeno que lleva a la persona a asumir un riesgo mayor“. En este caso el riesgo es sexual.

Green, que se proclama liberal, sostiene que promover la “ideología liberal” de Occidente no es lo adecuado en África porque la mayoría de los africanos son conservadores en su conducta sexual y muy religiosos para los estándares globales, por lo que encuentran ofensivas las campañas que promueven las relaciones sexuales desde la adolescencia.

Para Green es iluminador el caso de Uganda, donde se educa a la gente para que no caiga en la promiscuidad. El país ha logrado reducir su tasa de contagio en dos tercios porque en vez de esperar que la gente use preservativos que no desea, promovió la abstinencia y la fidelidad.

Según Green, en el año 2004 las tasas de contagio en Uganda aumentaron en el año 2004 debido a un influjo de preservativos y consejería occidental.

El investigador informó que hace poco, los dos países africanos con las tasas más altas de contagio del mundo, Botswana y Swazilandia, han lanzado campañas para promover la fidelidad y la monogamia, debido al fracaso de los programas que reposan en el preservativo como medio más eficaz contra el SIDA.