Acto público en Madrid del Pacto por los Derechos y Libertades

 

 

De izquierda a derecha, Jaime Urcelay, Alfredo Dagnino, Jesús Poveda, Benigno Blanco y Josep Miró, antes de comenzar el acto

De izquierda a derecha, Jaime Urcelay, Alfredo Dagnino, Jesús Poveda, Benigno Blanco y Josep Miró, antes de comenzar el acto

Coincidiendo con su cuarto aniversario, el Pacto por los Derechos y Libertades, que agrupa a más de un centenar de entidades confesionales y no confesionales, celebró un acto público en la Universidad CEU San Pablo de Madrid en el que intervinieron Benigno Blanco (presidente del Foro de la Familia), Alfredo Dagnino (presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y el CEU), Josep Miró (presidente de E-Cristians), Jesús Poveda (presidente de Provida Madrid) y Jaime Urcelay (presidente de Profesionales por la Ética).

El acto tuvo lugar apenas un día después de la sentencia del Tribunal Supremo sobre la asignatura ‘Educación para la Ciudadanía’. Al respecto de este fallo, Jaime Urcelay felicitó a los miles de objetores “por haber contribuido a generar un clima de opinión pública con respecto a la educación que, en el futuro, ha de propiciar cambios sustanciales en la política educativa. De hecho, la consolidación de este movimiento de padres será muy útil para dar respuesta a la emergencia educativa que vivimos. La educación en España está enferma -hay evidencias que así lo prueban- y necesita soluciones verdaderas“.

En su intervención, Benigno Blanco afirmó que “el gran reto de nuestra época es el reto cultural. Hoy en día, la familia tiene en la vida de las personas la misma fuerza que ha tenido durante toda la historia. Con la familia no hay quien acabe. Ha sobrevivido a los totalitarismos, a la revolución sexual, a la crisis moral de los años 60 y 70 y aquí sigue, como siempre”.

Añadió que “el problema de nuestros días es de ideas, de convicciones personales. El relativismo que caracteriza esta época hace que una parte de las nuevas generaciones carezca de ellas. Por eso, la gran responsabilidad de las familia, hoy, es generar convicciones familiares“.

Alfredo Dagnino aclaró las diferencias existentes entre la laicidad y el laicismo imperante en estos momentos. “El laicismo atenta de manera sistemática contra la libertad religiosa. Se trata de un laicismo ideológico y excluyente. Es una nueva ideología. Por el contrario, la laicidad, como ha destacado a lo largo de los años la Iglesia Católica y más recientemente el Papa Benedicto XVI, es el camino del futuro del hombre y de la humanidad; una laicidad positiva que haga que el Estado valore la fe, porque el futuro no se puede construir sino en las bases morales del bien común”.

Por su parte, Jesús Poveda, que hizo una encendida defensa de la vida, dijo que “los católicos, como parte de la sociedad, tenemos que aportar soluciones que resuelvan los problemas y tenemos que hacerlo creando cultura. Es imprescindible rebelarse frente a cuestiones que no nos parecen bien. Es el caso de la sentencia sobre ‘Educación para la Ciudadanía’ que no es un punto y final, sino que es un paso más en una batalla que continúa. Lo mismo ocurre con el aborto que, esté legislado como esté, es injusto”.

El acto fue moderado por Josep Miró que, en el cuarto aniversario del Pacto, recordó que “esta amalgama de organizaciones nació con el propósito de construir y desarrollar una plataforma que facilitase la unidad de acción de entidades que si bien tienen fines propios, también comparten tareas comunes y construyen juntas un marco de reflexión plural. El catolicismo español necesita aportar a la sociedad un proyecto cultural que aunque surge de la fe, no necesita de ella para ser comprendido y valorado. Si no es capaz de desarrollar este proyecto, seguirá combatiendo en condiciones de inferioridad”.