Benedicto XVI ha vuelto a asegurar, tanto a israelíes como a palestinos, que la guerra no es ni será la solución para el conflicto en Oriente Medio.

Así lo afirmó después de rezar el Ángelus, en este domingo que se convirtió en el segundo día de ofensiva terrestre del ejército israelí en territorio palestino.

En su alocución, el Papa se unió a los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas de Jerusalén quienes invitaron en ese domingo a los fieles a rezar por el final del conflicto en la franja de Gaza e implorar justicia y paz para su tierra.

“Me uno a ellos y os pido también a vosotros que hagáis lo mismo –dijo el Papa a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro–, recordando, como ellos dicen, ‘a las víctimas, los heridos a quienes tienen el corazón roto, a quien vive en la angustia y en el temor, para que Dios les bendiga con el consuelo, la paciencia y la paz que proceden de Él'”.

Según el obispo de Roma, “las dramáticas noticias que nos llegan de Gaza muestran cómo el rechazo del diálogo lleva a situaciones que pesan de manera inenarrable sobre las poblaciones, que una vez más vuelven a ser víctimas del odio y de la guerra”.

“La guerra y el odio no son la solución de los problemas –subrayó–. Lo confirma también la historia reciente. Recemos, por tanto, para que el Niño del pesebre inspire en las autoridades y los responsables de ambos frentes, israelí y palestino, una acción inmediata para acabar con la trágica situación actual”.