El diario ABC revela la actualidad de las sectas en la Comunidad Valenciana (España).

 

POR A. RICA. ALICANTE. La difusa línea existente entre la libertad de elección y la coacción psicológica, en la que se mueven algunas asociaciones de carácter social o religioso, confunden al ciudadano a la hora de determinar qué es una secta y cómo se diferencia de otros tipos de agrupaciones.

Miguel Perlado, especialista en este tipo de organizaciones, las define como grupos o movimientos que exigen de sus miembros una devoción o dedicación en aumento hacia una persona (el líder), idea u objeto. Entre sus mecanismos de atracción, emplean maniobras de manipulación psicológica para instaurar un estado de dependencia patológica entre sus miembros, con daño real posible para los adeptos, sus familias y la sociedad. El reconocimiento de la Cienciología como religión en países como EE.UU contrasta con la postura de otros, como por ejemplo Francia, que la consideran una secta absoluta. «El criterio fundamental para diferenciar una de otra es el nivel de libertad de elección y pensamiento de sus miembros; el grado en que se permite cuestionar, cambiar, revisar postulados y formas de hacer», explica Perlado.

«Una asociación, una ONG, una religión o la entidad que fuera no tienden a exigir de sus miembros una fe ciega incuestionable, y les ayudan a desarrollarse y no a aislarse en torno a ellos mismos como hacen las sectas coercitivas», concreta. Sin embargo, la sigilosidad y alegalidad en la que se mueven éstas hacen difícil reconocerlas.

Muy camaleónicas

«Cada vez se camuflan más. Son muy camaleónicas y se adaptan a cada momento y sociedad», afirma Perlado. «Las formas de captación van variando, aunque lo más habitual es el boca a boca, entornos laborales, hospitalarios, o internet».

En los últimos años, muchos de estos grupos «han aprovechado catástrofes naturales o situaciones terroristas para atraer a nuevos adeptos». En este sentido, recomienda tener precaución con propuestas que «no se sabe de dónde salen o en las que uno pueda sentirse presionado emocionalmente a tomar decisiones rápidamente». También hay que desconfiar de los grupos que indican que «hay cosas que es mejor no explicar a personas ajenas al grupo», apunta.

Sin embargo, nadie está a salvo de caer bajo sus garras en algún momento de la vida. Así, situaciones de crisis personal (laboral, emocional, económica, etcétera) hacen que los individuos sean más vulnerables a la estrategia sectaria y se sientan atraídos con mayor rapidez. También la adolescencia y la primera juventud son etapas «sensibles» a la captación.

Influencia de la crisis

Cualquier momento de debilidad es aprovechado por las sectas. El equipo terapéutico de Atención e Investigación en Socioadicciones (AIS), en el que trabaja Perlado, ha detectado que en con la actual crisis económica prolifera un perfil muy concreto: el de los grupos de tinte comercial, que prometen ganancias rápidas entremezclando argumentos de crecimiento personal.

Asimismo, los movimientos migratorios también afectan a la aparición de nuevas modalidades religiosas, «muchas de ellas respetables, pero otras de talante manipulativo». Al respecto, alerta sobre la agrupación llamada «Familia Unida», rama vinculada a «Oración Fuerte al Espíritu Santo» -la iglesia de Edir Macedo, también conocida como Iglesia Universal del Reino de Dios-.

Este grupo lleva a cabo una campaña muy importante «ayudado por el Banco de Alimentos de Madrid, según dicen ellos». Perlado no duda en afirmar que «está claramente dirigida a fines de captación de nuevos miembros. especialmente en entornos de personas emigradas por la zona de Madrid y la Comunidad».
Esta secta, además, según Perlado, «ha recibido repetidas denuncias en Brasil, su país de origen, por malversación de fondos, explotación o manipulación psicológica». Es un movimiento que se ha extendido por Latinoamérica y que en nuestro país está registrado desde hace años dentro del Ministerio de Justicia como «entidad religiosa».

Unas 50 en Alicante y Valencia

Las provincias de Valencia y Alicante agrupan a la mayoría de sectas existentes en Levante, estimadas en unas 50. «Sobre todo proliferan grupos autóctonos, pequeños y de difícil ubicación». No obstante, se trata de un problema internacional que «cada vez adquiere más relevancia». De hecho, añade que «determinadas sectas presionan en estos momentos para tomar lugares de decisión dentro de organismos europeos como una forma de legitimizarse y extender su influencia».

Dominio que ejercen de manera sutil sobre el adepto al que progresivamente van controlando sus relaciones con los demás hasta que la dependencia hacia el grupo o el líder es patológica.