Se me hace difícil escribir, cuando la palabra no puede expresar la realidad de lo vivido. La expresión de la alegria, los rostros desencajados por el hambre y la tristeza, el ambiente sórdido de la necesidad extrema, 20080707054100-infancia.jpgla franca manera de ser en la sencillez y humildad del que nada tuvo, nada tiene y nada tendrá.

 

Es fácil hablar y escribir mientras hermanos y hermanas en Cristo viven en el abandono total, sufren la explotación fáctica de las grandes economías y ven como sus hijos mueren de inanición. Es fácil opinar y buscar excusas y justificar lo injustificable, con el estómago lleno y el cuerpo descansado sobre un blando colchón y una dulce almohada. Es fácil solucionar con el pensamiento los problemas de aquellos que no pueden dormir con la tranquilidad de tener a su esposa e hijos en la seguridad de un bonito apartamento y una cuenta corriente con la suficiente platita para cubrir sus necesidades. Es fácil contiuar con una vida placentera, sobreabundante y cómoda cuando no se ha abrazado la necesidad de los ángeles hambrientos; pero oye, una vez te has dejado estrechar entre sus alas, y has saboreado la ternura de sus huesecitos, una vez el agrio sabor de sus vidas han penetrado tu alma, una vez has reconocido en aquellos ojos los ojos sufrientes de tu Señor, entoces, que difícil y absurdo se torna la posibilidad de volver a una vida fácil y acomodada.