Un rabino francés agradece a Pío XII y a sacerdotes católicos la ayuda prestada a los judíos perseguidos durante la Shoah.

Esta carta del rabino André Zaoui, capellán, capitán del cuerpo expedicionario francés, dirigida a Pío XII el 22 de junio de 1944, se encuentra entre las piezas más interesantes de la exposición sobre la biografía de Pío XII presentada este 3 de noviembre en el Vaticano.

Una pieza tanto más interesante cuanto que la exposición no busca decir una palabra sobre los hechos, gestos y palabras de Pío XII en favor de los judíos perseguidos, sino a trazar el itinerario del papa Eugenio Pacelli desde su infancia hasta su muerte en 1958, hace cincuenta años.

La muestra presenta las facetas de su personalidad, desde su amor a los animales (se le ve fotografiado con un canario y unos corderos), su fascinación por todas las invenciones modernas (su maquinilla de afeitar eléctrica y su máquina de escribir, su presencia en las ondas de Radio Vaticana), su preocupación constante por los más desfavorecidos (los colchones instalados hasta en las escaleras del Palacio Apostólico o en Castelgandolfo para acoger a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial, sin distinción), su amor a las artes (y su salvamento de obras de arte durante el conflicto, o el concierto de la Orquesta Filármónica de Israel, el 25 de mayo de 1955, en signo de “gratitud por su obra en favor de los judíos perseguidos durante la guerra”), sus repetidas intervenciones durante la guerra, su actividad diplomática, etc.

El rabino Zaoui recuerda que pudo asistir a una audiencia pública del Papa “el 6 de junio de 1944 (sic!) a las 12 h 20”, con “numerosos oficiales y soldados aliados”.

Menciona también su visita al Instituto Pío XI “que protegió durante más de seis meses a unos sesenta niños judíos, entre ellos algunos pequeños refugiados de Francia”.

Dice haberse sentido impresionado por la “solicitud paternal de todos los maestros” y cita esta frase del prefecto de estudios: “No hemos hecho nada más que nuestro deber”.

El 8 de junio de 1944, el rabino Zaoui reseña otro acontecimiento en el que participó: la reapertura de la sinagoga de Roma, cerrada por los nazis en octubre de 1943.

Señala la presencia de un sacerdote francés, el padre Benoit “evadido de Francia”, que se dedicó “al servicio de las familias judías de Roma”. El rabino reseña estas palabras del sacerdote y la fuerte impresión que tuvieron en la asamblea que le reconoció y aclamó: “Amo a los judíos con todo mi corazón”. Esta palabra recuerda al rabino la de Pío XI, que reseña así: “Nosotros somos espiritualmente semitas”.

André Zaoui expresa su reconocimiento en estos término: “Israel no olvidará jamás”. La carta se encuentra también reproducida en el elegante y muy cuidado catálogo de la exposición, publicado bajo la autoridad de la Comisión Pontificia de Ciencias Históricas (“El hombre y el pontificado “1876-1958”, “El hombre y el pontificado 1876-1958”, 238 páginas, Librería Editorial Vaticana, pág. 157).

Una carta del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, reproducida en facsímil (págs. 13-14), subraya la importancia de este catálogo y de la exposición, que ayuda a “dar a conocer mejor a un pontífice que es reconocido justamente como uno de los más grandes personajes del siglo XX”.

Da las gracias vivamente a todos aquellos que han participado en esta empresa y desea que esta contribuya “a hacer apreciar, especialmente a la nuevas generaciones, la extraordinaria figura de este Papa, que supo preparar, con una intuición profética de los signos de los tiempos, el camino de la Iglesia en la era contemporánea”

La exposición, organizada en el llamado “Brazo de Carlomagno”, es decir en el lado izquierdo de la columnata de Bernini, mirando de frente a la fachada de la basílica de San Pedro, está abierta desde ayer hasta el 6 de enero de 2009. Partirá enseguida hacia Berlín y Munich.

Fue presentada por el presidente de la Comisión Pontificia de Ciencias Históricas, profesor Walter Brandmüller, por Giovanni Morello –de la Fundación para los Bienes y las Actividades Culturales de la Iglesia–, el vaticanista del diario italiano “Il Giornale” Andrea Tornielli, los profesores Matteo Luigi Napolitano, Universidad del Molise, y Philippe Chenaux, profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Pontificia de Letrán, y autor de una obra titulada”Pío XII, diplomático y pastor”, en presencia del profesor Cosimo Semeraro, sdb, secretario de la Comisión Pontificia.