Con motivo del reciente anuncio de la finalización de la etapa diocesana del proceso de beatificación de Juan Pablo II el próximo 2 de abril, segundo aniversario de su tránsito a la Casa del Padre, su ex secretario personal y hoy Arzobispo de Cracovia, Mons. Stanislao Dziwisz, reveló lo que a su juicio es el “secreto” por el que las multitudes siguen recordándolo con tanto fervor: su amor por el hombre y por el infinito, así como el amor de la gente.

“Cómo explicar estas hileras que cada día se forman ante la tumba de Juan Pablo II. Estas personas no van a visitar a un muerto, van para encontrar al Papa, para profundizar en el mensaje que nos ha dejado, para tomar algo de él”, señaló el Prelado polaco al ser preguntado por Radio Vaticano sobre el por qué de la imagen imborrable que ha dejado Karol Wojtyla en millones de personas y el gran fervor con que tantos lo recuerdan hoy.

“Si pudiera utilizar una palabra: el secreto de todo esto es el amor. El amor que no cesa con la muerte. Este amor ha quedado aquí. El amor del Papa hacia el hombre: en el hombre él siempre vio a Dios; y el amor por el infinito. Y por otra parte ha quedado el amor de la gente, sobre todo de los jóvenes, por el Papa, que siempre les amó. Es un misterio, así es nuestra fe”, dijo el Arzobispo.

Preguntado sobre si la dimensión espiritual del Siervo de Dios podría ser “el carácter más fuerte de su personalidad”, quien fuera su secretario personal por más de 40 años respondió: “Ciertamente. Su gran fuerza, sobre todo cuando sus fuerzas físicas empezaron a faltarle, fue su fuerza espiritual, una fuerza que provenía de su unión con Dios. Durante toda su vida buscó a Dios y tuvo el gran privilegio de descubrir en su vida el valor de la oración. Yo pienso que los jóvenes buscan a Dios, y han encontrado lo que el hombre de hoy busca en él, porque él estaba lleno de Dios”.

El Purpurado resaltó asimismo que “aún hoy oímos aquel grito que se levantó durante los funerales: ‘Santo subito’. La gente no quiere olvidarlo y quiere tenerlo aun más cerca, en el honor de los altares. Verdaderamente este es un fenómeno que se ve claramente y que no cesa”.

Finalmente, el Cardenal Dziwisz se refirió a la heroicidad con la que Juan Pablo II afrontó su sufrimiento en los últimos años de su vida. “Yo estaba con él. Él se dedicó, se ofreció de manera total a los demás. Pero la Providencia había previsto esta Cruz, que el Papa llevó de manera edificante. Lo que no sé es si esta cruz era más fuerte que su compromiso evangélico”