La editorial española Martínez Roca ha sacado en octubre de 2008 una nueva traducción de la Biblia Satánica, emblemático libro de Anton Szandor LaVey.
En Info-RIES le hemos dedicado un espacio a esta noticia y a explicar quién es este personaje y su secta llamada Iglesia de Satán.
Según explica Infoekumene Difusión, Anton Szandor LaVey, conocido como “el papa negro” y fundador de la “iglesia de Satán”, es el autor de este libro, reeditado este mes por la editorial Martínez Roca. LaVey, personaje extravagante y extraño, difunde en esta su obra capital una “filosofía” y “religiosidad” que reivindica a Satán como garante de la libertad y el conocimiento. Satán sería para este autor la representación de los mejores valores humanos, en contra de la figura de Dios, que representaría todo lo que reprime e invalida al hombre. La edición del libro satánico nos advierte de la difusión y pervivencia de los movimientos satánicos al interior de nuestra sociedad.
La editorial afirma en su propaganda que LaVey “fue el primero en promulgar una filosofía religiosa absolutamente revolucionaria y polémica. Lejos de la tradicional imagen ofrecida por la Iglesia cristiana del Príncipe de las Tinieblas como portador del mal, la desgracia y el vicio, LaVey reivindicó la figura de Satán como auténtico símbolo de la libertad, la sabiduría y la amabilidad. Para LaVey, Satán era la más pura personificación de la iluminación y el conocimiento, y así lo demuestra en esta emblemática obra. Este libro, que ya se ha convertido en un clásico y en un referente para millones de personas en todo el mundo, y que Martínez Roca recupera después de años de olvido con una nueva traducción, también nos ofrece por vez primera las auténticas Claves Enoquianas. Unas invocaciones escritas en un lenguaje mágico más antiguo que el sánscrito que se utilizaban en el ritual satánico”.
¿Qué son la Biblia Satánica y la Iglesia de Satanás?
Por la importancia de la noticia anterior, recuperamos para Info-RIES un extracto del artículo de investigación “Las sectas satánicas”, publicado por la revista Pastoral Ecuménica en su nº 60 (año 2003). Su autor es Vicente Jara Vera, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y responsable del programa radiofónico “Conoce las sectas”, además de administrador de la página web About sects and cults.
Fue fundada en la noche de Walpurgis, 30 de abril de 1966, por un domador de leones circenses, criminólogo y fotógrafo de la policía llamado Anton Szandor LaVey, bautizado con el nombre de Howard Levy, y nacido en California el 30 de abril de 1930. Se proclamaba durante esta noche como el Gran Sacerdote de la Iglesia de Satán, con sede en San Francisco. Su Iglesia tiene hoy unos 20.000 miembros y se encuentra dentro de la legalidad.
La clave de la ideología satánica de LaVey es la gratificación del propio yo, los placeres del cuerpo y de la carne, los siete pecados capitales, la lujuria, la gula, la avaricia, la cólera, el orgullo… de tal forma que para simbolizar todo este rosario de principios, en las celebraciones y rituales de esta Iglesia, yace sobre el altar una mujer desnuda. Los ritos sacrificiales no son usados para apaciguar a ninguna divinidad, se dirigen solamente a la gratificación de la persona que los realiza. Es por ello que existe dentro de esta Iglesia un estatus derivado del poder personal, pues los débiles han de estar por debajo de los fuertes.
La obra que marca los principios de esta Iglesia es «la Biblia Satánica» [1969], un conglomerado de asertos cuyo poso no es sino luchar contra la hipocresía de las religiones convencionales. Como dice esta obra el hombre es un animal, y a veces su comportamiento es peor que el de los que andan a cuatro patas, y sin duda es el más vicioso de todos ellos. Esta obra se cuida mucho de decir que hay que matar, asesinar, usar drogas o alcohol. La “Biblia” de LaVey es uno de los libros de mayor venta en el mercado internacional y ha tenido más de 30 ediciones, siendo la obra magna de casi todos los círculos satánicos y ha sido encontrada por la policía en muchos de los lugares habituales de reuniones de satanistas y en hogares donde ha habido crímenes relacionados con lo diabólico.
El libro gira en torno a lo que podemos llamar los siguientes principios:
1. Satanás es la indulgencia y no la abstinencia.
2. Satanás es la existencia vital y no los sueños del espíritu.
3. Satanás no es el amor a todos, que sería derrocharlo con los ingratos, sino el amor a los que lo merecen.
4. Satanás es la sabiduría descarada y no el autoengaño hipócrita.
5. Satanás es la venganza en lugar de poner la otra mejilla.
6. Satanás es la responsabilidad hacia los responsables, nunca la preocupación por los que son vampiros psíquicos.
7. Satanás representa al hombre como otro animal cualquiera pero que debido a su desarrollo intelectual y espiritual ha devenido en el más vicioso de todos ellos.
8. Satanás es la representación de todos los pecados en tanto conducentes a la gratificación física, psíquica o emocional.
9. Satanás ha sido el mejor amigo que ha tenido la Iglesia (cristiana) porque la ha mantenido ganando dinero por ello todos estos años.
Esta obra de LaVey tiene las siguientes partes: «El libro de Satanás», «El libro de Lucifer», «El libro de Belial» y «El libro de Leviathan». Cada una de estas partes representa uno de los cuatro elementos de la filosofía clásica, siendo el orden el siguiente: fuego, aire, tierra y agua.
Otras obras de LaVey son: «La bruja completa», dedicada a que las mujeres aprendan las artes capaces de atraer a los hombres, quitarle el marido a otra, explotar sus encantos corporales y sexuales, con ayuda, por supuesto, del diablo. «Rituales satánicos». Definido por su autor como una «mezcla de elementos gnósticos, cabalísticos, herméticos y masónicos, incorporando una nomenclatura y palabras vibratorias procedentes de todos los poderes virtuales de todos los mitos». Se trata de una parodia del ritual católico. Así el «Santo» de la misa cristiana se dirige al diablo. En lugar de las invocaciones a Dios se hacen a los demonios, y las referencias al cielo se sustituyen por las del infierno.
Entre los rituales ofrecidos tenemos el de la misa negra y rituales sadomasoquistas, renuncias de los adeptos a su dimensión espiritual y pidiendo la animal, pactos satánicos a ritmo de rock (los preludios eléctricos), y demás ritos de adoración a Satanás. Los rituales no son reales, son simbólicos, como muchas veces se dice en la obra de este satanista. En ella se dice expresamente: «Bajo ninguna circunstancia un satanista ofrecería un sacrificio animal o de algún niño». La razón por la que no se permite este tipo de sacrificio es que según LaVey son precisamente los animales y los niños de pocos años los que no están contaminados por la educación y viven desde sus deseos naturales, por lo que son los que mejor simbolizan lo que el satanismo de esta secta representa. Como ellos dicen «ser un satanista de esta iglesia es vivir de acuerdo con los instintos naturales, persiguiendo el propio beneficio racional. La doctrina satánica puede resumirse en el lema: haz todo lo que desees sin dañar a nadie».
La admisión a la iglesia no es compleja. Son necesarios 20 dólares para entrar en la iglesia, una iglesia que fue muy poderosa y rica debido a los contactos que LaVey tenía con el mundo de Hollywood. LaVey produjo las películas de Kennet Anger «Lucifer Rising» y «Invocation of my Demon Brother». También escribió el guión del film de Roman Polansky «Rosemary´s Baby».
Hemos de decir, por tanto —aunque suene paradójico y extraño—, que esta iglesia no adora a Satanás, al Satanás cristiano, es más, no creen en su existencia. Tampoco creen que haya vida después de la muerte. Esto hace complejo pensar en estas iglesias y es muy torpe meterlas a todas en el mismo saco. Tampoco creen que las drogas, el suicido o el infligirse daño sea bueno, pues todo ello va contra el cuerpo, que es aquello a lo que adoran, la propia personalidad.
Satanistas de esta iglesia pueden ser encontrados en cualquier profesión. Viven entre nosotros, y ningún cuerno u olor a azufre los distingue del resto. Todos ellos, no obstante, viven y se mueven bajo unas reglas similares nacidas o emanadas de los escritos de LaVey. Como ellos mismos dicen, cualquier explicación filosófica, doctrina, ritual y magia entra dentro del Libro, el cual permite que cada cual interprete desde sí mismo las palabras allí contenidas y ponga en práctica lo que crea que allá se dice. Esto hace todavía más complejo clasificaciones torpes del fenómeno satánico, incluso partiendo de un tronco común como los escritos de Anton Szandor LaVey.
A veces, en el tema sexual, se ha echado la culpa de todas las depravaciones a los cultos satánicos. La Iglesia de Satán (CoS en sus siglas más corrientes, «Church of Satan»), considera al sexo por debajo del primer principio que es la preservación del propio sujeto. Considera, por otro lado, que cualquier juego o práctica sexual acordada libremente entre adultos está permitida y no fuerzan a ninguna que los adeptos no quieran desde su libre elección. De sí mismos dicen que «no están afiliados con ramificaciones de lunáticos a sí mismos llamados “satanistas” porque nos oponemos firmemente al asesinato ritual, a los rituales orgiásticos, los sacrificios de animales y similares». (…) Tampoco los verdaderos satanistas usan de las drogas para provocarse estados alterados de conciencia». La razón de tampoco usar drogas es porque consideran que va contra la integridad de la persona, oprimiéndola, encadenándola, y en contra de lo que ellos más desean: «vivir en la realidad» y poder ser dueños de sí mismos. Se consideran pragmatistas y su credo es la venganza, la ley del talión, la lucha por la supervivencia donde los más fuertes —y sólo ellos— sobrevivirán. En definitiva, como dirían estos autoadoradores: «¡Lex Satanicus!».