Hay que saber aprovechar el tiempo. En esta etapa de tu vida es posible, que te sientas un poco confundido sobre lo que debes hacer, y cual es el momento adecuado para hacerlo. Ya que estás viviendo una etapa llena de cambios y transformaciones.

Tal vez te preguntas cuando es el mejor momento para realizar algunas cosas que te llaman la atención, como ir a fiestas, un novio o novia, hacer cosas que algunos llaman de adultos como tomar y fumar ¡Aquí te lo diremos!

Cómo saber si estás listo para:

· Fiestas. El momento adecuado es cuando te sientas seguro de tres cosas:

1. De que puedes divertirte porque es algo bueno y agradable.

2. Cuando puedes ser responsable de tu persona, tus actos y las consecuencias de estos.

3. Cuando no estas asistiendo por complacer a otra persona y cuando te sientas capaz de hacer las cosas con las que te sientas cómodo, y de no hacerlo sólo por presión social.

· Noviazgo. Para saber si estas listo para empezar un noviazgo es necesario estar preparado para poder amar, y para esto tienes que pasar una prueba .AMARTE A TI MISMO PRIMERO. “YO NO PUEDO DAR AMOR SI NO ME CONOZCO, NO ME ACEPTO Y NO ME QUIERO”.

· Fumar y tomar. Para esto NO HAY UN TIEMPO QUE SEA BUENO, SIEMPRE HACE DAÑO. Tal vez tienes curiosidad, o tus amigos te motivan a probarlo, pero el problema con estas sustancias, como el alcohol, la droga y el cigarro es que destruyen tu cuerpo y te generan un mal en tu persona, no importa tu edad, puedes ver a personas adultas que a causa del alcohol, de las drogas o del cigarro, pierden la vida, e incluso lastiman a sus seres mas queridos.

Para saber si estas listo es muy importante que sepas las consecuencias que todo acto que hagas va a tener y saber si estas dispuesto a afrontarlas. Es importante que no sientas confusión en tu interior, por lo contrario, es necesario que sientas una paz interna que te haga sentirte convencido de que lo que vas a hacer es lo mejor para ti y los demás y realmente va a traer algo bueno a tu vida.

“Todo tiene su momento, y cada cosa tu tiempo bajo el cielo” (Eclesiastés 3, 1).