El enamoramiento… etapa de sueños, sonrisas, ilusiones, y sensaciones agradables. Etapa necesaria para comenzar una relación de pareja, pero, ¿qué es en realidad el enamoramiento?

Se da por la proyección de sí mismos que dan las dos personas involucradas tanto a nivel conciente, como a nivel inconsciente. Es ver en el otro lo que me gustaría tener, o no veo en mí y el otro tiene; así como lo que no me gusta de mí mismo y el otro tiene.

En realidad, al principio del enamoramiento, no puedo ver en el otro algo que yo mismo no tenga, sino que es pura proyección de mí persona de la cual formo una imagen psico – afectiva del otro. Esta imagen que me formo del otro se enfoca solamente en la parte positiva introduciendo un mecanismo de defensa llamado “negación” que evade los aspectos que no me gustan de mí mismo y por tanto no veo en el otro, viéndolo como fin de mi felicidad; por lo que me da, por las sensaciones que produce en mi persona el tenerle cerca, así como al recibir detalles de interés y afecto.

Después de un tiempo, el enamoramiento acaba y baja el nivel de sensaciones que se producen en la persona por estar cerca del otro o incluso simplemente por pensar en él – ella. Se comienza a ver al otro tal cual es con sus cualidades -antes extradimensionadas-; y sus defectos -antes no vistos-. Se rompe esa imagen que se había creado del otro y llega la duda por si hice una buena elección; o se tienen resentimientos porque “el otro me engañó” al presentar algo que en realidad no era. Pero la realidad es que esa primera imagen que se tenía, era tan sólo UNA imagen, la proyección positiva de mí mismo, pero no la otra persona.

La madurez en el amor se reconoce cuando una persona es capaz de relacionarse de manera completa, aceptando los sentimientos positivos y negativos que genera la persona real del otro con su personalidad específica, siendo mayor la satisfacción de relacionarse por esas partes positivas que el otro tiene y ahora también veo. Implica de igual manera, la aceptación de mis propias cualidades y defectos que ahora puede ver mi pareja e incluso me los hace ver con más claridad, permaneciendo la satisfacción de relacionarse por los aspectos positivos.

Laing menciona que es necesario tener un sentimiento sólido de la realidad de nuestra identidad para poder establecer una verdadera relación con el otro y no sentirse amenazado de perderse a sí mismo. Si no se tiene esa base de madurez en la propia persona, la relación será superficial y se buscará alguien que no exija tampoco un amor profundo, saltando muchas veces de una relación a otra en la búsqueda constante de ese momento que conocemos como enamoramiento.

El amor a diferencia del enamoramiento que busca hacerme sentir bien, tiene otro objetivo: lograr que el otro sea como es, y sea lo mejor que pueda ser; produciendo en mí un sentimiento de plenitud al ir creciendo con el otro, a pesar de las dificultades que vamos teniendo.

Enamorarse, es hermoso; pero amar y ser amado, es aún más.