¿Los preservativos son, o no, la respuesta a la prevención de infecciones de transmisión sexual?En la práctica, los problemas con preservativos tienen que ver con aspectos como su ruptura o deslizamiento, por ejemplo, cuando el excitado e inexperto varón joven pierde inesperadamente su erección. Además, los preservativos no cubren todas las superficies que pueden ser infectantes. Un estudio de Winer en 2003 demostró que algunas mujeres se infectaron por el VIH sin haber tenido una relación compenetración.Los preservativos no son tan eficaces como quisiéramos para “evitar” una infección porque, a pesar de su uso consistente durante un año, el 37% aún se infectó, lo cual es un problema de salud pública muy serio. ¿Es sensato informar a una niña adolescente que no debe preocuparse porque los preservativos “son buenos a la hora de reducir el riesgo de VPH, cuando una aún tiene un riesgo del 37% de infectarse, a pesar del uso consistente del preservativo? Yo no lo creo y situaciones similares pueden observarse con otras infecciones que no tienen tratamiento satisfactorio. Darles estos datos a la juventud no es “denigrar los preservativos”, es simplemente darles datos.

 

Ocultar estos datos sería, por el contrario, discriminatorio contra la gran población de jóvenes que no tienen relaciones sexuales y que podrían beneficiarse con mensajes claros que les ayuden a mantenerse en su opción de evitar el riesgo. Y aquellos jóvenes que deciden tener relaciones sexuales también han de conocer esta verdad porque, después de todo, es su salud la que está en juego. La abstinencia puede ser más o menos difícil, dependiendo de lo que la sociedad quiera promocionar, pero la juventud tiene el derecho y la responsabilidad de afrontar y responder a sus propias dificultades en la vida y a tomar sus propias decisiones tras una información veraz. Muchos cambios de comportamiento cruciales pueden ser difíciles. Millones de jóvenes en todo el mundo han tomado la decisión difícil de abstenerse.

La información sobre los preservativos no socava los programas de abstinencia cuando la intervención está verdaderamente “centrada en la abstinencia”. Sin embargo, cuando los preservativos y la abstinencia se presentan, a la juventud sin experiencia sexual, como opciones igualmente válidas, la compensación del riesgo es una consecuencia obviamente posible. Sí, deberíamos sentirnos aliviados si un programa no provoca un aumento en decisiones arriesgadas. Sin embargo, un buen programa debería ir más allá y conseguir una disminución de decisiones arriesgadas.